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Sobre mí

Una historia que no nace de una vocación romántica ni de una revelación espiritual.

Foto sobre mí

Laura Mójer

No voy a empezar hablándote de mis logros profesionales.
Si investigas un poco, encontrarás suficiente información sobre mí para decidir si confías o no.
Decidas lo que decidas, estará bien.

Quiero empezar contándote mi historia, que no arranca con una vocación romántica ni con una revelación espiritual.
Empieza con un despido.

Durante años fui mando intermedio en una multinacional del sector rent a car. Al final ya no me gustaba, pero era un trabajo estable, una carrera aparentemente sólida… hasta que dejó de serlo.

Cuando me despidieron a finales de 2019, en realidad me hicieron un favor. Me dieron la oportunidad de pasar con mi hermano sus últimos seis meses de vida. En ese momento no sabía que teníamos una cuenta atrás, pero estaba enfermo, y ese tiempo juntos fue un regalo.

Llevaba tiempo con la idea de emprender, de crear algo propio, significativo, que me diera independencia y sentido. Y sí, también dinero. No voy a fingir lo contrario.

Recuerdo llevarme el ordenador al hospital cada vez que le ingresaban y aprovechar esas horas para investigar el mercado, ideas de negocio, ayudas…

Después de darle muchas vueltas, vi con claridad una oportunidad: el mundo de las relaciones estaba cambiando, y no para mejor. Personas cada vez más confusas, más desorientadas, cansadas y frustradas de tanto ruido y superficialidad.

El matchmaking apareció como una respuesta lógica y, en febrero de 2021, consciente de que la vida solo es una, de que no tenemos segundas oportunidades para vivirla y de que merece la pena dedicarse a algo que de verdad nos importe, lancé mi negocio de Matchmaking.

Durante un tiempo funcioné como muchas agencias: conectar personas, organizar citas, buscar compatibilidades. Hasta que la vida me puso delante otra experiencia que lo cambió todo.

A finales de 2024 atravesé una ruptura de pareja que me dejó completamente descolocada. Fue una gran decepción, de esas que te hacen cuestionarte todo: tu trabajo, tus decisiones, incluso tu vocación. Llegué a plantearme dejar el matchmaking. La desesperanza fue tal que mi mundo se vino abajo.

Y justo ahí empezó el verdadero punto de inflexión profesional.

Cuando dejé de mirar con lupa al otro y empecé a mirarme de verdad, todo empezó a encajar. Entendí algo crucial:
el problema no había sido a quién había elegido, sino desde dónde había elegido.

Ese descubrimiento lo cambió todo. A partir de ahí inicié un proceso de crecimiento personal que, inevitablemente, transformó también mi forma de trabajar.

Entendí, con una claridad que antes no tenía, qué es una relación saludable, qué la sostiene de verdad y por qué tantas personas repiten frustraciones, malas elecciones y vínculos que no funcionan.

Ahí nació mi manera actual de entender el amor… y también mi forma de ejercer esta profesión.

Hoy mi trabajo no consiste solo en “buscar personas compatibles”. Eso sería quedarse en la superficie.

Trabajo el matchmaking desde la profundidad: entendiendo a las personas, su momento vital, su historia, sus patrones, sus límites y sus verdaderas necesidades.
No creo en la cantidad, creo en la calidad.

Hoy me defino como matchmaker y mentora de matchmakers.

He encontrado mi pasión y mi propósito: ayudar al mayor número posible de personas a encontrar el amor.
Pero no cualquier amor.

El amor propio primero.
El amor consciente después.
Un amor libre, sin miedo, sin juegos y sin migajas.

Ahora, si quieres empezar por algo sencillo:
cada lunes y jueves envío un email.
Una mirada diferente sobre cómo podrían ser, y merecen ser, las relaciones.

Y si alguna vez has sentido que acompañar a otros en ese proceso podría ser también tu camino, aquí encontrarás una forma honesta y profesional de aprender matchmaking desde dentro.

Si esto tiene sentido para ti, suscríbete aquí.
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